Desgarrador adiós a paramédico
La viuda Arelis Ferreira y compañeros del paramédico fallecido se
abrazan y lloran junto al pequeño Edward Yadiel tras realizarse un
homenaje póstumo en el lugar donde fue atropellado su padre. (Primera Hora / David Villafañe)
jueves, 26 de noviembre de 2009
Maribel Hernández Pérez / Primera Hora
“Esa flor te la dejó papá, que está en el cielo con Papa Diosâ€.
Con
sus manos chiquitas y con la inocencia de sus cuatro años de edad, el
pequeño Edward Yadiel señaló hacia lo alto cuando su madre Arelis
Ferreira lo llevó hasta el lugar donde murió atropellado su padre. El
nene levantó una rosa roja, colocada sobre una mancha en el carril
derecho de la carretera 199, cerca de la entrada de la urbanización
Mansiones Reales en Guaynabo donde su padre murió arrollado, y la
apretó contra el pecho.
De inmediato, decenas de paramédicos rodearon a la madre y al niño, y los abrazaron durante unos minutos. Ése
era el lugar del accidente donde el jueves al atardecer el paramédico
Eduardo A. Méndez Muñoz, de 28 años, murió trágicamente cuando un
conductor lo atropelló, decapitó y abandonó mientras caminaba hacia a
su casa el jueves pasado tras salir de su trabajo en la compañía First
Response. En el lugar del accidente se colocaron ofrendas
florales debajo de un árbol a orillas de la carretera y se lanzaron
globos blancos y dos palomas blancas. El hijo del paramédico fue cargado y abrazado en todo momento por su mejor amigo, Gamalier Vega. El cuerpo de Méndez será cremado.
En
la verja de la urbanización había escrita la frase ‘Méndez RIP’ con una
cruz, haciendo visible una tumba improvisada para que el responsable de
su muerte, que probablemente tiene que pasar a diario por allí,
recuerde la tragedia. Aún no se han radicado cargos por su muerte. |