
Los frutos se conocieron luego de trabajar
durante años con ratas y tienen la posibilidad de aplicarse a seres
humanos, situación que, en el futuro, podría llevar a tratamientos
para la pérdida de conciencia, desórdenes del sueño y el dolor. La
investigación fue publicada en un artículo de doce páginas en Journal of Neuroscience.
Marshall Devor, profesor de investigación del dolor del Cecile and
Seymour Alpert (quien trabajó con la estudiante graduada Ruth Abulafia
y el investigador asociado Vladimir Zalkind) dijo que ese pequeño
grupo de células parece tener el "control ejecutivo" sobre muchas
funciones cerebrales, pero no sobre las involuntarias, como las de la
presión arterial y la respiración. Especuló que esa parte específica
del cerebro -llamada MPTA, o el área de anestesia mesopontina
tegmental- podría ser lo que se desactivó por fuerzas de gravedad,
falta de oxígeno o glucosa sanguínea u otros factores cuando el
piloto de combate Assaf Ramon de repente perdió la consciencia en su
avión al hacer éste un giro brusco para finalmente estrellarse.
El descubrimiento de un grupo específico de
neuronas capaces de controlar el estado de consciencia del cerebro
llevará a una mejor comprensión del actual diagrama de cableado que
permite al cerebro mantenerse consciente. Aunque se necesita más
investigación, Devor dijo que, tal vez, un mayor entendimiento del
MPTA y sus conexiones podrían llevar a la reversión de algunos tipos
de coma, al tratamiento del insomnio o la somnolencia excesiva, así
como también al alivio del dolor. "Quizás algunas formas de coma, que
no se deban a un daño cerebral masivo, están relacionadas al daño de
neuronas sólo en el MPTA", sugirió él. "Es muy especulativo, pero si es
cierto que la pérdida de la consciencia resulta de la supresión de
células en el MPTA, quizás algunos pacientes podrían ser despertados
de sus comas con la estimulación eléctrica directa de este grupo de
células".
En las ratas, el MPTA tiene alrededor de tres
milímetros de largo, un milímetro de ancho y un milímetro de
profundidad, como un cilindro. "En los humanos eso es mucho más
grande, quizás un centímetro y medio de largo y tres o cuatro
centímetros de ancho y profundidad, con más o menos la forma de una
píldora de vitaminas", dijo Devor. "Nuestro descubrimiento es muy
diferente de la clásica idea de inanición cerebral".
Los científicos cerebrales creyeron de manera
convencional que la consciencia se pierde de una sola vez, como
desconectar un enchufe eléctrico de una computadora de su fuente de
poder. Presumen que esa constelación de dramáticos cambios
funcionales refleja la supresión, ampliamente distribuida, de
actividad neuronal en el cerebro, debida a la acción dispersa de
drogas o a una privación masiva de oxígeno o nutrientes. Esa
situación pone a la persona en un estado parecido al de la anestesia.
Así no siente dolor o recuerda el metabolismo cerebral. La pérdida de
respuesta a los estímulos dolorosos y la pérdida de consciencia son
las características más sobresalientes de la anestesia quirúrgica y
de los estados parecidos a la anestesia, como la contusión, el coma
reversible y el síncope (desmayo).
Pero Devor y su equipo sugieren una arquitectura
diferente: que este relativamente pequeño número de neuronas cerca de
la base del cerebro trabajan juntas para tener un control ejecutivo
sobre el estado de alerta de todo el cerebro y la médula espinal a
través de circuitos cerebrales específicos y pueden disparar la
pérdida de la sensación de dolor, el colapso postural y la pérdida de
consciencia a través de circuitos cerebrales específicos.
El equipo inyectó minúsculas cantidades de
pentobarbital, un anestésico, de forma directa en el recién
descubierto "centro de consciencia" en ratas de laboratorio, en lugar
de darles anestesia de la manera convencional por una inyección en la
vena, lo cual lo hicieron en un grupo de control de ratas. Las
inyecciones al MPTA indujeron, de inmediato, a un profundo efecto de
supresión de la actividad de sus cortezas cerebrales. Estudios en
las ratas encontraron que la vía nerviosa que involucra al dolor (vía
que los investigadores fueron capaces de seguir) conecta el MPTA con
la médula espinal, mientras que la vía involucrada en la consciencia
(que afecta al sueño) comunica el MPTA a la corteza del cerebro. El
circuito, que hace que los músculos estén flácidos, va debajo de la
médula espinal, mientras que el involucrado con la memoria llega
al sensor de memoria del cerebro, explicó Devor.
"Conozco sólo un puñado de laboratorios en el
mundo que trabajaron sobre los circuitos cerebrales relacionados con la
anestesia", dijo, agregando que un próximo paso será realizar estudios
clínicos, examinar cerebros humanos inofensivamente usando escaneos
funcionales de resonancia magnética para ver el área del MPTA mientras
la persona está bajo anestesia. "Mientras tanto, queremos continuar
trabajando con ratas, que son más grandes que los ratones y más fáciles
de trabajar", dijo Devor, quien condujo toda una serie de estudios
sobre el cerebro de las ratas por alrededor de nueve años. "Tal vez
una droga podría diseñarse para que activara un receptor específico
y proveer el control del dolor sin los otros efectos de la anestesia,
tales como la pérdida de consciencia, mientras que otros podrían causar
el despertar sin la debilidad muscular", concluyó.
Fuente: CIDIPAL